Esta es mi historia, como la de mis hermanos inmigrantes de todos los países y de todos los rincones del mundo. Sé que tú también conoces algunos casos; entonces detente un rato y piensa en las miles y miles de personas que mueren al día por falta de agua potable, en las víctimas del hambre y de las guerras.
Párate un segundo y piensa que cada día se construyen barreras, fronteras y muros para separarnos.
y ropa de marcas multinacionales que tú pagas muy caro y que trabajan más de catorce horas diarias cobrando menos de un euro.
Por favor, siéntate y piensa en las víctimas de los atentados, los “sin techo”, los “sin tierra” y los huérfanos que terminan siendo víctimas de abusos.
Piensa en el dinero que tú gastas; dónde va ese dinero y quiénes son los que trabajan para hacer lo que tú usas y consumes. Pregúntate por qué fabricamos tantas armas si de verdad queremos Paz; la paz se cultiva, la generosidad se educa.
Pero también debes saber que no es tarde para cambiar. Si realmente queremos cambiar la vida, podemos. Pero no lo haremos si primero no nos cambiamos a nosotros mismos. Es mucho más sencillo de lo que nos imaginamos. Para ello es fundamental:
Que los países ricos dejen de mandar arroz a los países pobres, después de mandarles las armas para su autodestrucción.
Que el dinero que invertimos en armamento se gaste en el desarrollo.
Regular el mercado internacional, practicar el comercio a precios justos. Saber lo que gastamos, a quién compramos y qué productos son.
Abrir las fronteras, abrir las mentes y abrir los corazones aceptando a cada uno tal y como es para ser personas libres e iguales en derechos.
Controlar el gasto militar y dedicar este dinero a cosas más importantes.
Desarrollar y promocionar las energías renovables.
Cuidar el agua que tenemos, ya que por nuestra mala gestión no nos queda mucha, teniendo en cuenta que sin ella no habrá vida.
Preservar el fondo marino y dejar a los peces el tiempo para reproducirse, pues muchas especies están amenazadas de desaparición; así como controlar más la pesca y las técnicas que se usan.
Preservar el medio ambiente, acabar con la deforestación provocada por el fuego y los productos químicos.
El cambio climático debería servirnos de lección para saber que, separados, no llegaremos a nada, porque si el mundo desarrollado está contaminando con sus gases, África, Asia y América también pagarán las consecuencias.
Tenemos que unirnos; tenemos que ser un sólo mundo, un mundo unido, un mundo de cooperación, un mundo con un solo objetivo basado en la libertad y la justicia para vivir en una paz real y eterna.
La vida no ha empezado con nosotros pero acabará con nosotros si no cambiamos.
Por favor, tú, que tienes este libro en tus manos, te pido este favor.
Es verdad que no soy nadie para que me hagas caso pero ellos sí que lo merecen.
Asómate a la ventana y verás la realidad; baja a la calle y verás lo que puedes cambiar; sé el responsable.
de tus actos, no dejes más que la televisión te robe la vista, ni que los políticos te confundan.
Tú puedes cambiar muchas cosas, la lucha es de cada uno, juega tu papel de la manera más limpia. El cambio está en tus manos.
Por favor no os quedéis con los brazos cruzados. Vamos a hacer algo, todos nos lo agradeceremos.
Este viaje me ha permitido crecer y también me ha y luchar por él. He aprendido a valorar, superar y tolerar, y también a saber que nunca es tarde.
La aventura me ha ayudado a trabajar la paz y la felicidad individual y a compartirla con mis amigos.
He conseguido darme cuenta de que todos tenemos don de gentes, que todos somos sociables y que, si llegamos a manifestarlo, este mundo será un paraíso para cada uno de nosotros.
He llegado a saber que la soledad no es no tener a nadie a tu lado, sino no tener a nadie que te escuche y que te dé cariño. A saber que todos somos inmigrantes que necesitamos caminar, correr, volar para aprender, ver, relacionarnos, intercambiar. A saber que somos iguales, que no tenemos ninguna diferencia.
Me siento afortunado de ser caminante. No soy de aquí, ni de allá, soy ciudadano del mundo. Se que mis raíces soy duras y tienen voz. No soy dueño de nada, ni pertenencia de nadie. No tengo cajón ni armario pero si sé que tengo una mente llena de aprendizajes y vivencias, un corazón grande donde viven muchos amores y donde caben muchas amistades y unas manos para ayudar.
tanto malas como buenas, pero decidí guardar solo las buenas y cuidarlas, imágenes de sonrisas compartidas, amargos recuerdos salados del mar endulzado con miel y canela de los tés saboreados con fraternidad, muchos amigos, muchos hermanos.
Sigo caminando en la búsqueda del sueño, porque no me voy a quitar mi vestido de esperanza; una vida llena de derrotas podría sorprenderse con un triunfo inolvidable, no dejaré de luchar porque la esperanza me llevará al éxito.

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