El mediterráneo sigue tragando la vida de centenares de jóvenes desesperados perseguido las guerras, el hambre, el terrorismo, la corrupción, la dictadura delante los tristes ojos de un mundo que sigue gastando millones de dolares para conquistar nuevos planetas e investigar si cabe vida. Cuando en nuestra tierra donde hay vida vivir es imposible. Injustamente los jóvenes africanos y latinoamericanos se tropiezan con los muros puestos por países cuyos hijos vienen a pasar sus vacaciones en nuestras propias tierras y muchas veces sin visado. Allí se le recibe y trata con valores humanos. Europa y América, me pregunto si algún día quitarán sus fronteras y cambiaran sus políticas para dar dignidad a sus discursos y relaciones.

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